21.5.08

Entrevista a Ruiz Anchondo


Patricia Ruiz Anchondo:

Pedro Díaz G.

Un cuadro de la virgen de Guadalupe guiñando el ojo izquierdo; libreros de madera, una pantalla plana; el pendón publicitario con su imagen en el que se lee: “por la unidad de la izquierda”, y una charla con quien ha sido, en las filas del perredismo, desde militante de base, dirigente social, dirigente política, diputada, procuradora social, jefa delegacional, y hoy candidata a dirigir a su partido en la capital del país: es Patricia Ruiz Anchondo.

—¿Por qué no hemos visto tanto tu campaña?

Entra el sol por la ventana en avenida Michoacán, a metros del Parque México, y se detiene en otro cuadro de una peregrinación a la basílica de Guadalupe. Vaso de agua doble; respuesta:

—Es difícil articular una campaña desde una candidatura independiente, con todas las limitaciones que marca el artículo 45 del estatuto y todo el control que se tiene desde el propio aparato en el PRD con los grupos y las corrientes. Como se tomó la opción y la decisión de que la elección fuera interna, entonces la campaña tiene que ir dirigida básicamente a la militancia.

—Por ahí está tu apuesta.

—Por ahí. He mandado una carta a los comités delegacionales del Partido para que me realicen reuniones con la militancia para poder exponer mi propuesta. Y e tenido mucho éxito. El miércoles estuve en Azcapotzalco y tuve lleno total. Soy la única candidata que está convocando a la militancia a debatir qué es lo que está sucediendo en el PRD y se está viendo con mucha simpatía.

Yo tengo una trayectoria política y social de 23 años en la ciudad. Conozco la ciudad, la ciudad me conoce. Oyen mi nombre y saben quién soy. Entonces, mi apuesta es llegar a esa militancia y que se enteren que estoy en campaña. Y desde luego he sentido, no al principio, sino cuando se definió que ya iba la candidatura de Alejandra Barrales, que de alguna manera hubo un cerco informativo. Ya sabes cómo se manejan los círculos del poder. Donde pueden cierran.

“Y el primer periódico que se cerró, paradójicamente, fue La Jornada, que es el que leen los militantes, los que van a votar. Y ahí es donde yo me di cuenta de que ya está aquí la mano de Marcelito cerrando los medios de comunicación.

—Y entonces, a seguir con una estrategia distinta...

—Sí. Mi tarea ha sido ir con los militantes, con la gente que me conoce. Me han empezado a buscar y he hecho una alianza muy importante con el Sindicato Mexicano de Electricistas, pues mi compañero de fórmula, Armando Rojas Cortés, es de ese sindicato.

“Con estos movimientos sociales y con esta militancia vieja del partido es como me he ido acercando. No tengo recursos, soy una candidata independiente y tengo que buscar apoyos por aquí y por allá. Y aún así ha ido creciendo mi candidatura. En Azcapotzalco ya tengo cubierta toda mi campaña allá, en Milpa Alta tengo alianzas con la gente de los Nueve Pueblos, tengo alianzas en Contreras, con los comuneros, pues estuve en su asamblea. Y así... Ya lo verán, voy a dar la sorpresa.

—Política de antaño...

—Sí. Estoy haciendo política como lo hacíamos en el principio de este partido, cuando no había recursos. Y como eso yo lo sé hacer, pues yo fundé al PRD de esa manera, no me cuesta trabajo. Estoy en un activismo constante: todo el día organizando mis reuniones, apoyada por un pequeño equipo de 30 personas, pero ninguno de ellos recibe ningún salario, así es que cumplen con sus labores personales y además me apoyan. Y así vamos avanzando.

—¿Cuál es su arma principal en esta lucha por la dirigencia en el DF?

—He sido activista de muchos años. Y si bien los últimos diez fui una funcionaria pública que hice muy bien mi trabajo desde el gobierno, todos me conocen por mis 15 años de militancia. No soy nueva en esto. Tengo una trayectoria suficiente para que la gente me conozca y además tengo unas convicciones muy fuertes como para salir a la calle a buscar el voto de la gente. Yo sé trabajar sin recursos Así lo estoy haciendo y así les voy a dar una gran lección a todos en el PRD, de que se puede hacer política al margen de los aparatos y de las clientelas políticas que se han venido formando en los últimos años y que tanto daño nos han hecho.

Con una historia que inicia políticamente después del sismo de 1985 el nombre de Ruiz Anchondo empezó a sonar entre los movimientos populares.

—Acababa de terminar mi carrera en la Universidad de Chihuahua, y me tocó llegar al DF en un momento en el que la ciudad estaba conmovida y no tuve ningún problema para relacionarme con la ciudad y sus habitantes. Y de ser militante de base en los sismos, aprendí a relacionarme con la gente. Yo había venido a seguir mis estudios y me absorbió el movimiento social. Fue una empatía natural en lo que yo aspiraba generacionalmente, como cambiar el mundo y acabar con la injusticia.

—Yo me formé en los barrios, en las vecindades, en los sentimientos profundos de la ciudad.

Fue fundadora de la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México; formó parte de ese movimiento representado por un personaje que creó Marco Rascón, Superbarrio. Vendría una ruptura en el PRI y Cuauhtémoc Cárdenas encabezaría una corriente democratizadora, a la postre el PRD.

Patricia Ruiz formaba parte del ala social de la Organización Revolucionaria Punto Crítico, en donde militaban los ex líderes del 68: Marco Rascón, Raúl Álvarez Garín, la Chata Campa, el Guero González Garza... Conoció a Cárdenas cuando su propio movimiento había metido un ring al atrio de la Catedral y se disputaría una lucha libre entre Superbarrio y Catalino Creel. Los políticos asistieron ese día al Zócalo a realizar su marcha de las 100 horas. Cárdenas los invitó a participar en su movimiento.

—Nosotros nunca habíamos estado en un partido político e irnos con un ex priísta era como rarísimo. El ingeniero Cárdenas básicamente nos convocaba a luchar contra el neoliberalismo que vendría a instalarse en México; que teníamos que recuperar el camino que había marcado la Revolución Mexicana y que teníamos que seguir por esa vía, porque a partir de ahí, si bien había sus problemas, nosotros teníamos unos pendientes muy grandes que todavía se podían resolver con el modelo económico que teníamos antes, con la sustitución de las importaciones, la defensa de nuestros recursos, la defensa de la educación.

“Él había visto que Salinas de Gortari y su grupo venían ya sobre el país a consolidarnos como patio trasero de Estados Unidos; eso lo veíamos desde entonces.

Surgió el PRD en medio de una euforia neoliberal “para decir un momento, no señores, aquí hay proyecto, México es una nación con recursos, con gente preparada para mantener su independencia, su soberanía, y fundamos al PRD”.

Patricia Ruiz no olvida la primera asamblea:

“Yo la evoco de una forma hasta mítica porque estaba pletórica de sombreros, de huipiles, de jorongos; todo el país estaba ahí. Los líderes sociales de todo el país estábamos con el sueño de tener un instrumento nuestro para luchar en contra del neoliberalismo.

“Carlos Salinas fue el que le cambió la conformación al partido. En sus crímenes políticos se fue contra todos esos compañeros: los 700 muertos que tenemos son líderes sociales, maestros, campesinos, pescadores. A nosotros no nos hicieron nada porque, pienso, éramos muy conocidos.

Se transformó el partido...

—Y entonces resultó más equilibrada la relación burocracia-movimientos sociales y antes la dirigencia social era contundente. Fue ahí cuando conocí a López Obrador. El llegó después de que le cometieron un fraude en Tabasco, como todo un guerrero. Fue para acabar con todos esos sentimientos profundos de la nación que Salinas de Gortari tuvo una estrategia perversa.

“Porque sabía que a final de cuentas las burocracias tienen más posibilidades de llegar a acuerdos, porque no tienen ese asidero desde abajo, a esas bases que siempre son mucho más exigentes. Si tú estás vinculado a los movimientos sociales, no hay manera de que te muevas, porque el pueblo está contigo. Así nació el partido y muchos años pudimos mantener esa relación.

—¿Cómo pudo lograrlo, el ex presidente?

—Carlos Salinas estaba en la cúspide. México le creía. Y en dos años nos cambió totalmente a correlación de fuerza por la credibilidad que supo extender por todo el país. En el 91, cuando yo llegué a la Cámara llegué a recordarle que él era un producto de un fraude electoral. Y eso me ganó su enemistad para siempre, qué bueno...

“Esos años fueron de una constante lucha ideológica de nuestro proyecto contra el proyecto neoliberal. Dábamos una lucha... no dormíamos, nos quedábamos a dormir, y éramos 40 los diputados. Pero todos peleábamos juntos. No había Chuchos ni Bejaranos, todos éramos el PRD. Y a todos nos decían que éramos rijosos, radicales, pero todos estábamos unificados y teníamos un proyecto.

“Y en nuestro partido había vida partidaria y había debate de las ideas. Todas las reuniones de nuestro consejo, comité ejecutivo nacional, consejos estatales, congresos, eran grandes plenarias con los pensadores y dirigentes de la izquierda más notables en aquellos tiempos.

“Había instancias para el debate, y eso se fue acabando. Poco a poquito. Y se fue acabando cuando conquistamos la ciudad de México un buen grupo de compañeros nos fuimos a trabajar al gobierno con el ingeniero Cárdenas, y se quedó una buena parte en el partido. Por fortuna Andrés Manuel López Obrador era el presidente del partido e hizo un buen equipo. Cuando AMLO llega al gobierno se trae a otra buena cantidad de compañeros y el partido se queda en manos de la burocracia.

—Hubo también una separación con las bases...

“Sí. Vamos ganando espacios de gobierno y de poder y el partido se va quedando cada vez más en manos de la burocracia. Nosotros habíamos trabajando alianzas de todo tipo con todos los movimientos sociales. No había un movimiento social en donde no estuviera el PRD. Inclusive apoyamos el nacimiento del EZLN, y el partido sirvió como ese gran paraguas para proteger al zapatismo, aunque el subcomandante Marcos no lo quiera aceptar ahora.

Patricia Ruiz abunda en la separación con la sociedad.

—El partido estaba ahí. No había un movimiento social donde no estuviera el PRD. Y cuando nosotros nos salimos del partido, esta burocracia empieza a apoderarse de toda esa estructura, se divorcia de la sociedad, se siente muy salsa de que el partido puede hacerlo todo solo. Y con este divorcio de la sociedad se empieza a plantear un partido ganador.

“Eso era lo que ahora nos importaba. Ya no era el proyecto sino ganar espacios. Para qué. Para administrarlos. Y con eso se fue favoreciendo el arribismo, el oportunismo y el clientelismo. Esa fue una enfermedad brutal que se fue metiendo en nuestro partido y que poco a poco fue haciendo que las ideas fuesen sustituidas por la discusión de quién se quedaba con qué cosa.

—¿Qué se discute ahora en las reuniones del PRD?

—Ahora lo que se discute en el partido son los espacios del poder para administrar la burocracia. Y entonces ya es una burocracia a lo único que aspira es a ir creciendo para seguirse reproduciendo como burocracia y ya no estamos produciendo ideas ni proyecto.

—Olvidaron el proyecto.

—Por eso, al ver esta crisis del partido decidí lanzar mi candidatura. Porque yo me siento responsable frente a la sociedad. Nosotros le dijimos a la sociedad que íbamos a ser su instrumento para luchar, no le dijimos que nos iban a encumbrar y que nos íbamos a hacer unos corruptos politiquillos de quinta, sino que los convocamos a fundar este partido para pelear por sus derechos y seguir en el camino contra el neoliberalismo.

“Acabo de estar en el Foro Social Mundial que se reunió en el Zócalo hace unas semanas, me invitaron y mi ponencia fue sobre la necesidad de la unidad de la izquierda, como una tarea estratégica del movimiento, porque solos no vamos a ir a ningún lado. Ni divididos.

“Las tres grandes vertientes de la izquierda estaban en el foro social mundial. La que está por el socialismo igualitario representada muy bien por don Pablo González Casanova; otra vertiente, las Organizaciones no gubernamentales, que tratan de buscar el matiz del neoliberalismo para que no esté tan feo para la gente y la otra vertiente, la anticapitalista encabezada por el EZLN. Y yo me pregunté ¿y el PRD donde está?

“Te hablo de carpas grandes de 500 personas debatiendo las ideas, cómo organizarnos, cuáles serán las alternativas. Y el PRD, ausente... No había representación perredista. Habíamos 4 ó 5 dirigentes que fuimos invitados.

—En el 2006 el PRD parecía más fuerte que nunca...

—Pero después de esta borrachera de que podíamos solitos, los tres líderes de la izquierda más importantes resultaron peleadísimos: el ingeniero Cárdenas, Marcos y López Obrador. Cada uno en su soberbia y claro, señalando sus diferencias con el otro, decidieron caminar cada quien pro su lado sin importarles lo que iba a pasar. Y así: a nosotros nos hicieron fraude, pero Marcos se quedó más aislado que nunca.

“El ingeniero dijo yo no estoy muy seguro de las alianzas que está haciendo López Obrador, Marcos también dijo: no me convence y total, que fuimos separados y nos hicieron fraude. Estoy convencida de que si hubiésemos ido juntos no nos hubiera pasado. Por eso pugno por la unidad de la izquierda.

—Ese es el punto primordial de su propuesta.

—Esta unidad debe ser una tarea estratégica del movimiento. El movimiento social nos está reclamando por qué nos abandonaron. Ahora más tarda un movimiento popular en surgir que el PRD en deslindarse.

“Pasó con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO): ellos votaron masivamente por López Obrador. Y a la primera elección posterior la gente no salió a votar y los que lo hicieron lo hicieron por el PRI. Porque el partido se deslindó de su movimiento. Y porque varios dirigentes de nuestro partido estaban apoyando a Ulises Ruiz. ¿Qué es eso? Ese no es el partido que yo fundé...

“Hoy los movimientos sociales nos reclaman que porqué el partido los ha abandonado de esa manera. Porqué se ha convertido en una fuerza política adicional al sistema. Por qué ahora tenemos 160 diputados y hagan de cuenta que no tenemos uno solo en la cámara.

“Acaba de haber una gran marcha convocada para que se revise el apartado agropecuario de Libre Comercio. ¡Sabes cuántos diputados había ahí?: uno.

“El pueblo va caminando sólo por un lado, el partido por otro, y López Obrador por allá. A dónde vamos así. La izquierda no puede seguir dividida.

“Por eso planteamos la unidad de la izquierda como un eje estratégico porque el enemigo que debemos enfrentar, el neoliberalismo, es muy poderoso. Y está por ganarnos la batalla cultural. Debemos impedirlo porque ya nos imbuyeron de todos sus conceptos de ganadores, perdedores, éxito y ya nos quieren consolidar como mano de obra barata o patio trasero de estados Unidos, con la aceptación de la mayoría de los mexicanos aceptando que ni modo, no hay otro camino.

—¿Qué debe hacer el PRD para reconstruirse?

—Esa es la tarea que tiene la izquierda en este momento: volver al proyecto, a la gente. Tenemos que recuperar al partido para volver a ser buenos militantes, para volver a tener partido, porque ahorita no tenemos partido. Tenemos un presupuesto que se pelean los grupos con una burocracia inútil tremenda. Eso es lo que hay. Por eso quiero ser presidente del partido en el DF. Y este mensaje lo estoy llevando a la militancia y aspiro a encabezar una gran rebelión de las bases perredistas para recuperar nuestro instrumento político.

“Y no estoy planteando expulsar a los otros porque eso sería una lucha desgastante que no nos llevaría a ningún lado. Lo que planteó es neutralizar esos intereses y volver a salir a las calles con la militancia, organizar al pueblo de México, otra vez con el Partido de la Revolución Democrática por delante...”

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